Cuando una obra o una actividad concentra varios riesgos a la vez, aparece una figura clave para evitar accidentes: el recurso preventivo. Entender qué es un recurso preventivo ayuda a cualquier empresa a saber cuándo debe designarlo, quién puede ejercerlo y qué papel juega realmente durante los trabajos. En esta guía verás su definición, sus funciones sobre el terreno, los casos en los que la ley lo exige, la formación que necesita y en qué se diferencia de otras figuras preventivas, para que puedas aplicarlo con criterio y sin confusiones.
¿Qué es un recurso preventivo y para qué sirve?
Un recurso preventivo es una o varias personas designadas por la empresa cuya misión es vigilar de forma presencial que las actividades preventivas se cumplen correctamente en situaciones de especial riesgo. La figura está recogida en la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales (artículo 32 bis) y desarrollada por el Reglamento de los Servicios de Prevención, así como por la normativa específica del sector construcción.
Su objetivo no es sustituir a la organización preventiva de la empresa, sino reforzar la vigilancia justo donde y cuando el riesgo es más alto. Por eso su rasgo definitorio es la presencia física en el lugar y en el momento en que se ejecutan las tareas peligrosas, comprobando que las medidas planificadas se aplican y siguen siendo eficaces.
Funciones del recurso preventivo en el centro de trabajo
La presencia de recursos preventivos tiene sentido solo si se traduce en tareas concretas. En la práctica, sus funciones se resumen en tres bloques:
- Vigilar el cumplimiento de las actividades preventivas previstas para los trabajos que presentan el riesgo, comprobando que se ejecutan tal y como se planificaron.
- Comprobar la eficacia de esas medidas: si resultan insuficientes o inadecuadas ante lo que ocurre realmente en el tajo, debe advertirlo.
- Informar y activar la respuesta: dar las indicaciones necesarias a los trabajadores y comunicar a la empresa las deficiencias detectadas para que se corrijan de inmediato.
Cuando el recurso preventivo aprecia una situación de riesgo no controlada, debe poner los hechos en conocimiento del empresario para que adopte medidas correctoras. Es una labor de observación activa y comunicación, no de mera presencia testimonial.
¿Cuándo es obligatorio designar un recurso preventivo?
La normativa establece tres supuestos en los que su designación es obligatoria:
- Cuando los riesgos puedan agravarse o modificarse por la concurrencia de operaciones diversas que se desarrollan de forma sucesiva o simultánea.
- Cuando se realicen actividades o procesos considerados peligrosos o con riesgos especiales (por ejemplo, trabajos en altura con riesgo de caída, en espacios confinados, con riesgo eléctrico grave o con exposición a agentes especialmente nocivos).
- Cuando lo requiera la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, atendiendo a las circunstancias del caso.
El caso particular de la obra de construcción
El sector de la construcción tiene reglas propias y es donde la figura resulta más habitual: hablar de un recurso preventivo en obra es casi rutinario en fases como excavaciones, montaje de estructuras, trabajos en cubierta o maniobras con maquinaria pesada. En estos entornos, la presencia del recurso preventivo suele quedar reflejada en el plan de seguridad y salud, que concreta en qué unidades de obra y momentos es necesaria.
Quién puede actuar como recurso preventivo y qué formación necesita
La empresa puede asignar esta figura a distintos perfiles, siempre que tengan la capacidad y los medios suficientes:
- Uno o varios trabajadores designados de la propia empresa.
- Miembros del servicio de prevención propio.
- Miembros del servicio de prevención ajeno concertado por la empresa.
La clave es la capacitación: el recurso preventivo debe contar, como mínimo, con la formación de nivel básico en prevención de riesgos laborales —orientativamente en torno a 30-60 horas según el sector y el tipo de trabajos, cifras que pueden variar según la normativa aplicable— y disponer de conocimientos suficientes sobre los riesgos concretos que va a vigilar. Cuando las actividades exigen un nivel de cualificación mayor, la formación debe ser acorde a esa complejidad.
Igual de importante es que la persona designada tenga presencia efectiva y dedicación real a la vigilancia mientras duran los trabajos peligrosos; no debe compaginarla con tareas que le impidan cumplir su función.
¿En qué se diferencia de otras figuras preventivas?
Es frecuente confundir al recurso preventivo con otras figuras, pero cada una tiene un cometido distinto:
- Coordinador de seguridad y salud: en obras con varias empresas, se ocupa de la coordinación de seguridad y salud a nivel de proyecto y ejecución; el recurso preventivo, en cambio, vigila sobre el terreno tareas peligrosas concretas.
- Delegado de prevención: es un representante de los trabajadores con funciones de consulta y participación, no de vigilancia presencial de un trabajo específico.
- Trabajador designado o técnico del servicio de prevención: gestiona y organiza la prevención de forma global, mientras que el recurso preventivo actúa en un momento y lugar determinados.
Una misma persona puede reunir varias condiciones (por ejemplo, ser técnico y actuar como recurso preventivo), pero conviene no mezclar responsabilidades: la vigilancia presencial exige atención exclusiva a la actividad de riesgo.
Recomendaciones prácticas para su designación y presencia
Para que la figura cumpla su objetivo y no se quede en un trámite, resulta útil tener en cuenta algunas pautas:
- Documenta la designación y deja constancia de qué actividades vigilará y en qué momentos, idealmente vinculándolo a la evaluación de riesgos y a la planificación preventiva.
- Ajusta la formación al riesgo real: no basta con el nivel básico si la tarea es especialmente compleja o peligrosa.
- Garantiza su presencia continua durante toda la ejecución del trabajo de riesgo, no solo al inicio.
- Facilita la comunicación para que pueda advertir de deficiencias y activar correcciones sin demoras.
Si tienes dudas sobre si una determinada operación exige esta figura, apoyarte en un servicio técnico especializado en prevención ayuda a decidir con criterio y a integrar la vigilancia dentro de tu sistema preventivo.
En resumen, el recurso preventivo es la persona que vela, de manera presencial y en el momento oportuno, por que las medidas de seguridad funcionen durante los trabajos de mayor riesgo. Saber qué es un recurso preventivo, cuándo es obligatorio, quién puede ejercerlo y qué formación necesita permite aplicarlo correctamente, reducir la siniestralidad y cumplir con la normativa sin improvisar sobre la marcha.







